Salimos a evangelizar…. te animas???

EVAngelizacion diciembre

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¿Dios existe?

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Oración de los jóvenes con el Obispo

Cartel oración 5 de diciembre 2014

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Joven: ¿Qué es la vocación?

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Francisco a los jóvenes desempleados: “No se dejen robar la esperanza”

 

El Santo Padre envía un mensaje a los participantes en un congreso de la CEI sobre la precariedad. En su escrito, fechado el pasado 16 de octubre, el Santo Padre explica que la finalidad de estas jornadas de reflexión es la de ofrecer perspectivas de esperanza, especialmente a las jóvenes generaciones, en un tiempo marcado por la incertidumbre y por grandes cambios.

El papa Francisco saludó cordialmente en un mensaje a los jóvenes participantes en el Congreso Nacional organizado por la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) en la ciudad de Salerno:“En la precariedad, la esperanza”.

El Pontífice recuerda a los participantes que en las visitas que ha realizado en Italia, así como en sus encuentros con diversas personas, ha podido tocar con sus manos la situación de tantos jóvenes desempleados o precarios, según ha informado hoy Radio Vaticano. Y afirma que esto, no es sólo un problema económico, sino que es “un problema de dignidad”. “¡Donde falta la dignidad, la experiencia de la dignidad de llevar a casa el pan!”. Y lamentablemente en Italia, añade el Papa, son tantos los jóvenes sin trabajo.

Asimismo, Francisco escribe que trabajar quiere decir “¡poder proyectar el propio futuro, decidir formar una familia!”. De ahí que afirme que, “verdaderamente se tiene la sensación de que el momento que estamos viviendo represente la pasión de los jóvenes”. Porque como añade, “es fuerte la cultura del descarte”; donde todo lo que no sirve al beneficio es descartado.

“Se descartan a los jóvenes –escribe el Santo Padre– porque no tienen trabajo. Pero así se descarta el futuro de un pueblo, porque los jóvenes representan el futuro de un pueblo”. Y nosotros debemos decir “no” a esta “cultura del descarte”.

Ésta es la “precariedad”, escribe el Papa. Pero después hay otra palabra: esperanza. Y se pregunta ¿cómo hacer para no dejarse robar la esperanza en las “arenas movedizas” de la precariedad? Con la fuerza del Evangelio, es su respuesta. Puesto que el Evangelio es fuente de esperanza, porque viene de Dios, porque viene de Jesucristo que se ha hecho solidario con todas nuestras precariedades.

Además, el Santo Padre les recuerda que son jóvenes que pertenecen a la Iglesia, y por esta razón tienen el don y la responsabilidad de poner la fuerza del Evangelio en esta situación social y cultural. ¿Y qué hace el Evangelio?, se pregunta. El Evangelio, escribe el Pontífice, genera atención al otro, cultura del encuentro y solidaridad. De modo que con la fuerza del Evangelio, les dice, serán testigos de esperanza en la precariedad.

Francisco concluye su mensaje deseando que el Señor bendiga los trabajos del Congreso y les pide que recen por él, mientras también él rezará por todos ellos.

Fuente: Zenit.org

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Coloquio familia y vida

Será el 15 de Noviembre, en el Colegio Oficial de Médicos.

Pincha aquí para obtener más información:

http://www.coloquiofamiliayvida.com/

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Excursión a Barbastro…, anímate!!!!

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MÁRTIRES DE BARBASTRO

 

 

“Y que ideal… por ti Rey mío la sangre dar”

 

Una de las características de este tiempo que nos toca vivir es la generalizada pérdida de los ideales. Hoy día muchos viven sin ideales, por eso viven una vida arrastrada, aburrida, descontenta, con el sinsabor de no saber para qué.

Los mártires de Barbastro cuando iban conducidos a la muerte cantaban:

“Y que ideal… por ti Rey mío la sangre dar”

¿Qué cosa es el ideal? Es algo grande, superior, digno, valioso, capaz de llenar una vida. Nunca es una cosa mezquina, trivial o pequeña. No es un pasatiempo ni un hobbie. Tampoco se trata de algo que sea grande cuantitativamente, sino de algo que sea cualitativamente grande. Algo que valga la pena.

El ideal debe ser algo superior, excelente, y no hay ideal más excelente que el querer ser santos, o sea, imitadores de Jesucristo.

El ideal es algo que dignifica al ser humano, es un prototipo, modelo o ejemplar de perfección hacia el cual hay que tender con todas las fuerzas del alma sin dejarse apocar o asustar por las dificultades que –con certeza– se presentarán. Es decir, el ideal debe estar necesariamente en la línea de la verdad, del bien, de la virtud. Los ideales auténticos dan alegría, felicidad, convicciones profundas, seguridad y siempre están al servicio de los demás. Sirven para edificación de todos y para mal de ninguno.

“Ideal es aquello por lo cual se vive, y por lo cual también se está dispuesto a morir, si fuere necesario”.

¡Qué ejemplo nos dan los mártires de Barbastro! Escribe el Beato Faustino Pérez en su carta a la Congregación:

Anteayer, día once, murieron, con la generosidad con que mueren los mártires, seis de nuestro hermanos; hoy, trece, han alcanzado la palma de la victoria veinte, y mañana, catorce, esperamos morir los veintiuno restantes. ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Y qué nobles y heroicos se están portando tus hijos, Congregación querida!…

Y, quién más que Jesucristo reúne en sí mismo estas características de ser grande, superior, digno y valioso. Es el más alto y sublime ideal al que debemos tender con todas nuestras fuerzas, si no queremos perder el tiempo y equivocarnos en el camino de la vida y de la eternidad. Para ello debemos trabajar para que Cristo reine en nuestras inteligencias por la verdad, en nuestras voluntades por el bien, en nuestra sensibilidad por la belleza, en nuestra naturaleza por la gracia.

Debemos aprender a apasionarnos por las cosas grandes y por las grandes causas y que no hay ideal más grande que Jesucristo, que vale la pena seguirlo a Él, que Él nunca falla y que no se deja ganar en generosidad por nadie.

 

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